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sábado, 26 de enero de 2008

hace una semana...

Hace justo una semana que apareció esa sonrisa en mi cara. Hace siete días los nervios no tenían sitio reservado, ni los lloros, ni las dudas… Hace una semana era el momento de disfrutar, de dejar recuerdos imborrables. Hace siete días estaba más feliz que un niño con zapatos nuevos, porque por fin la tortura había llegado a su punto y final. Hace una semana estaba haciendo mil y una elucubraciones sobre las próximas horas y la forma en la que éstas cambiarían mi vida. Hace siete días, a falta de apenas unas cuantas horas, el destino y el azar se tomaron una tregua e hicieron las paces, y el mundo se paró para mí. Hace una semana que el momento por y para el que he vivido durante toda mi existencia se presentaría al alcance de mi mano, ya podía verlo con tan sólo ponerme tímidamente de puntillas. Hace siete días que todo estaba apunto de terminar, y del mismo modo, hace siete días que todo había de comenzar.

Hace una semana que no he vuelto a decir lo siento, pero no puedo… Hace siete días que mi conciencia ya no irrumpe cual guardián salvador sobre el deseo de mis actos. Hace una semana que cualquier atisbo de remordimiento no realiza aparición alguna para echarme nada en cara; hace siete días que su papel ha sido ocupado por un mucho más llevadero sí porque sí. Hace una semana que no tengo noticias de esos pequeños seres verdes que me han acompañado durante estos interminables meses. Hace siete días que no amanezco pensando en dejarlo todo y llenar una mochila con lo primero que agarre mi mano para marcharme a cualquier lugar perdido de los confines del mundo en que desconozcan el significado de esas tres letras.

Hace una semana fue un día más. Hace siete días que ese día, como todos los demás que están por llegar, lo era todo. Sólo eso. Hace una semana que dejé de tener una vida alquilada y unos sueños dormidos. Hoy hace una semana que empezó toda una vida por delante.


viernes, 14 de diciembre de 2007

por qué...

Por qué. Por qué.

Porque hace tiempo que dejamos de seguir una única dirección, o al menos de caminar en paralelo, y mucho más aún que ya no nos encontramos haciendo el viaje en un mismo camino.

Porque hace tiempo que nuestros ritmos tomaron acordes descompasados diferentes, y la diferencia en la velocidad hace indistintamente que, en vez de sincronizar nuestros pasos, uno se resigne a reducir la zancada para dar tiempo a que el otro se reincorpore, y el otro se pregunte con deshago y ritmo entrecortado que sentido tiene una carrera frenética sin-sentido.

Porque nunca me gustaron los caminos hacia ningún lugar, los viajes emprendidos sin propósito alguno, ni los pasos guiados bajo el apremio de la inseguridad. Porque siempre preferí darlos bajo la firmeza de un creer que desconfiar de lo hasta entonces recorrido.

Porque hace tiempo que me di cuenta que en ocasiones se debe tomar aliento y apartarse hace la orilla para no ser arrastrado por la corriente, aunque eso suponga una excepción a la norma o la separación de las normas mismas seguidas hasta entonces.

Porque a veces la cobardía es la más arriesgada de las apuestas, y los dados por hecho y supuesto se convierten en peligrosos botes salvavidas a los que aferrarse.

Porque sólo se sabe lo que se dice, y a pesar de ello insistimos en que nos entiendan por silencios vestidos de adivinanzas y lenguajes oscuros.

Porque por más que nos empeñemos, los silencios compartidos no tienen el mismo sentido si no asumimos que, a veces, no sobran las palabras que pronunciadas vienen a satisfacer el deseo de un oído receloso. Porque a veces es necesario que lo que pensamos adquiera forma expresada, para desplazar al desciframiento de los gestos y lo callado.

Porque afortunadamente contamos con la palabra, no tendríamos que interpretar los comportamientos y actitudes, pues el pensamiento no debería ser un enigma por descubrir, ni los sentimientos reos injustamente encarcelados en una prisión que sólo en contadas ocasiones conseguimos abrir.

Porque una mirada vacía no sólo calla tanto como la boca sellada por el más absoluto de los silencios, sino que supera a ésta en desazón al llevar de compañeros una ilusión desgastada y un conformismo resignado. Porque es el sentido de las cosas lo que desatendemos cuando las vemos sin querer verlas.

Porque la sinceridad entendida sólo tiene un significado en mi diccionario, pero he ido encontrando como en otros se recogen diversas acepciones. Porque los condicionales nunca he sabido conjugarlos, y las segundas frases disfrazadas me gustan menos aún.

Porque he aprendido que no se puede exigir, sino esperar, a no ser que pretendamos que la contrariedad nos acompañe en más ocasiones de lo inevitable. Porque nunca se llega a conocer totalmente a alguien, pues ni nosotros mismos nos conocemos, y por tanto sorpresa y decepción no tendrían que venir dadas de la mano.

Porque para discutir hace falta uno, pero para enamorarse de verdad hacen falta dos (ya lo dice la palabra, enamora-dos).

Porque prefiero el qué y el quién al por qué.

Por qué... ¿y por qué no?



viernes, 1 de junio de 2007

esto se acaba...

Hoy, en las taquillas del hospital, acabado ya el último día de rotación clínica, alguien escondido detrás de una cómplice mirada me ha dicho: ¿te das cuenta, no? Y es que, aunque alguna vez pudo parecer que este momento nunca llegaría, a falta de los últimos exámenes, hoy he colgado la bata. La próxima vez que me la ponga con el fonendo al cuello o que vista el pijama de quirófano, ya no será como estudiante, será como médico. Hoy he colgado la bata, sí, y lo he hecho con un nudo en la garganta, y con lágrimas en los ojos. Porque el colgarla ha significado muchas cosas.

Significa que aquí concluye la primera etapa de un sueño cumplido, un sueño que empezó hace seis años y que he tenido el gran privilegio de vivirlo cada día, de disfrutarlo sin límites con los cinco sentidos, de amarlo a corazón abierto. Siempre quise ser médico. La medicina no es un camino como otros en la vida, ni mejor ni peor, no es sólo una elección, no es sólo una profesión, es algo inherente a la persona y que nunca se podrá separar de uno mismo. Ser médico es algo que nunca llega a su fin, no es estático, es un caerse y un andar continuo. La medicina es inagotable, nunca llegas a saberlo todo de ella, está siempre por descubrir, por eso es tan fascinante, porque avanza y siempre te exige estar en plena forma para poder correr a su lado. La medicina también es limitación, también es frustración, es reconocer que no somos todo poderosos, es aceptar con humildad que no existe la píldora universal pero que sí podemos manejar el dolor con compañía, con comprensión... Es asumir que, aún existiendo limitación, nosotros no tenemos límites para entregarnos con dedicación a los pacientes. Ser médico no es salvar vidas, no seamos pretenciosos pensando que tenemos esa decisión en nuestras manos, pero en cambio, pensemos que hay vida en nuestras manos, y que con ellas podemos regalar segundas oportunidades, terceros nacimientos...

Significa una inmensa alegría y orgullo por conseguir aquello que nos propusimos. Porque fue duro, muy duro, y aunque ahora cerca del final los obstáculos con los que topamos en el pasado parecen encogidos, es justo reconocer los muchos abruptos y accidentes del camino. Momentos cargados de tensión, de esfuerzo, de horas de estudio, de enclaustramiento, de desesperación, de lloros… momentos que pese a todo fueron superados gracias a una ilusión infinita, a la acérrima vocación, a la motivación desbocada, al esfuerzo ilimitado, al anhelo de la esperanza, al generoso altruismo, a la gratitud de una sonrisa, a las ganas desmesuradas de saber, al miedo de ignorar, a las ansias desmedidas de curar… Fueron muchas y duras las penurias, pero la victoria final conseguida supera incomparablemente con creces las batallas disputadas.

Significa el futuro. El pasado es de un color diferente para cada uno de nosotros, pero contamos con la ventaja de que el futuro siempre es incoloro. Y no depende de nadie más que de nosotros mismos el colorearlo y tratar de conseguir que el negro nunca sea nada más que una pequeña mancha en un óleo de vivos matices. Significa el miedo y la desconfianza ante un futuro nuevo. Conoces miles de enfermedades y muchos remedios, pero no sabes si podrás dar siempre en el clavo, tienes pánico de fallar, y crees que nada de lo que sabes pueda llevar consuelo y alivio. Descubres que nunca sabes demasiado, y que hace más una palabra de aliento que todas las pastillas del mundo. El camino no acaba este día, el camino dura muchos años. Tienes miedo a tropezar con una piedra, pero sabes que sólo cuando caes eres consciente de que hay que tener cuidado con ellas. Tienes miedo a andar despacio, pero sabes que correr mucho hace que no disfrutes de lo andado. Tienes miedo a no alcanzar la meta, pero sabes que no hay mayor éxito que el “gracias” de un paciente. Tienes miedo, pero sabes que si miras hacia atrás verás que ya es mucho lo que has recorrido... El mejor camino es aquel que después de andado se volvería a recorrer... y no cabe duda que lo andaría mil veces, y al acabar mil veces más.

Pero sobre todo, y por encima de todo, significa la tristeza y la añoranza por una etapa que se acaba, y si no un adios, un hasta luego a muchas personas que ya forman de manera indivisible parte de mí. Los logros saben más dulces cuando el amigo está a tu lado para celebrarlo. Las penas se hacen más ligeras si el amigo te ayuda a cargar con tu saco de problemas. Conocernos ha sido sin duda nuestro mejor aprobado, ha dado sentido a esta carrera plagada de obstáculos, ha sido construir la historia de las cuatros paredes de un aula con amistad, compañerismo y muchos hombros juntos empujando a la vez. Sin ellos nada habría sido posible. Encontrarnos ha sido nuestro mayor éxito, y saber que compartimos la misma razón que nos hace soñar es convertirnos en algo más que amigos. En estos años he ganado hermanos, he descubierto compañeros que han sabido complementarme y completarme, almas cómplices que me llevo para siempre, y que han logrado hacerme mejor persona. Si es verdad que existe una tercera vida, la de la memoria, estoy seguro que todos nosotros viviremos mientras quede un aliento en cualquiera de nosotros, porque desde aquel primer día, nuestras vidas quedaron anudadas por el lazo de la coherencia.

Hoy he colgado la bata, la próxima vez que me la ponga será ya como médico...



“Entonces ser médico es la divina ilusión de que el dolor, sea goce; la enfermedad, salud; y la muerte, vida”, Gregorio Marañón

... recuerdos


Porque aunque se empeñen, no soy la noche en vela de un milagro bioquímico. Porque milagro no es el tiempo que me queda, sino el tiempo que está por llegar. Porque tiempo no es el devenir caótico del mundo que ondea como una bandera desgarrada en cimas aún sin conquistar. Porque mundo no es la vaga interpretación de la sonrisa amarga, quizá agridulce, de un cruel filósofo de barra de bar. Porque filósofo no es un arquitecto de la realidad y porque la realidad nunca fue el sutil despropósito de un poeta tísico en ciernes.

Porque ningún poeta es un ingeniero de emociones. Porque emociones no son un patrimonio, sino una sutil muestra de irrefrenable y contradictoria libertad. Porque libertad no es conseguir, no es
hacer lo que espero de mí, ni lo que esperáis de mí, ni lo que esperaré de mí ni nada por lo que sea necesario esperar. Porque esperar no es una forma de perder el tiempo, sino el modo más perfecto de amar sin límites. Porque límite es únicamente el que no hemos visto traspasar nunca, y llamamos esfuerzo al límite sobrepasado. Porque sobrepasar no es saltar obstáculos como un autómata, sino reír de los obstáculos pasados con los ojos inundados de lágrimas, esas lágrimas que sólo el pasado sabe traerme, sabe hacerme negar con la cabeza y pensar “qué tiempos de sueños cumplidos fueron aquéllos”.

Porque los sueños no significan más en el ámbito de lo que hacen que en el ámbito de lo que hacen ellos con nosotros, y desde luego, porque los sueños no son las sombras chinescas de una ficticia realidad amable. Porque amable no es agradable sino “querible”. Porque querer cuando se quiere de verdad, a corazón abierto, aunque no sea más que a un banco en un parque, no es una enfermedad, y porque no hay peores enfermedades que la desilusión, el propio beneplácito, el desánimo, la soledad o la tristeza...

Por esto y por todo, quise ser médico. [...]

[...] Cuando Echegaray fue admitido como miembro de la Real Academia de la Lengua, pronunció un discurso que se recuerda como de los más hermosos jamás pronunciados allí. En él hablaba de la belleza en el mundo y decía que todos sabemos lo que es la belleza, a pesar de que no podamos tocarla o definirla. Y la belleza da gran parte de sentido al mundo. Pero decía también que cuidado con ella porque es como las olas en el mar, porque tanto las suaves ondas de un mar tranquilo como las peores olas de la tempestad acaban siendo espuma tan sólo. Procuraré recordarlo. Procuraré no olvidar por qué quise ser médico, intentaré por todas mis fuerzas que mi ola no acabe convirtiéndose en rumor de viento, en espuma de mar.


(Germán G. M. Pequeño fragmento del discurso de graduación, 19/09/06)

sábado, 12 de mayo de 2007

destino vs azar

No hace mucho tiempo pensaba que el destino no era sino una concepción absurda del futuro, una excusa artificial de aquellos que no se atrevían a aceptar tomar las riendas de su devenir más inmediato. Consideraba irrisoria la idea de que la vida fuera simplemente un insulso discurrir de sucesos ya predeterminados con anterioridad, una simple ejecución de designios ya escritos, un falso recorrido bajo el hechizo de una realidad irreal, bajo el influjo de una ensoñación embriagada. Me negaba a admitir un matrix tan premeditado.

Pensaba que tan sólo con un movimiento o un gesto podría cambiar la trayectoria hasta entonces seguida. Pensaba que si cruzaba un semáforo en rojo sin coches próximos a la vista, o esperaba a que se pusiera en verde, estaría tomando (que no cumpliendo con lo ya establecido) un sendero u otro de los múltiples aleatorios posibles por construir (que no marcados), pues esa decisión traería consigo una secuencia dominó de consecuencias que nada tendrían que ver con las que pudieran haber tenido lugar si hubiera hecho lo contrario. Porque por simple y absurdo que resulte, estaba convencido que era así. Porque sé que tomando uno u otro camino llegaría al mismo sitio, y realizaría el mismo fin último para el que había ido; pero nada sería igual. Quizás el resultado final fuera semejante, pero las variables (persona, tiempo, espacio, secuencia, orden, accidente, sorpresa…), y lo que con ellas arrastran, serían al menos mínimamente diferentes.

Y eso me hacía creer que cada uno es dueño de su desconocido futuro, que nos es posible tomar múltiples caminos a cada instante, a cada paso que damos. Que no es posible que estemos en esta vida siguiendo el guión de un plan preestablecido. No es posible que sigamos como marionetas una trayectoria ya marcada denominada destino. Y a la vez eso me inflingía miedo. Miedo porque me cuesta aceptar que la constancia y la dedicación sean propiedades sin recompensa en un espacio tan caótico que no permita tomar por seguro un camino labrado. Miedo porque entonces cada instante y cada decisión tomada podrían hacer desvanecer todo lo logrado y dar al traste con aquello tan fielmente perseguido. Miedo por una inestabilidad dominante, pues si bien seríamos capaces de decidir libremente, también serían múltiples las oportunidades ofertadas para cometer errores, a pesar de que es cierto que aún así una nueva elección tras otra se presentaría ante nosotros para permitirnos enmendarlos.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte me parece que cada vez creo menos en el azar y las casualidades. Porque a veces pienso que a pesar de que intente cambiar las cosas, todo seguirá igual, porque aunque pretenda con todas mis fuerzas alterar el orden de los acontecimientos mis fuerzas resultan delebles a la hora de levantar tal losa. Porque a veces creo saber que es lo que me aguarda por delante, y no me horroriza nada tanto como el saber con certeza lo que espera, y que ese algo tan sólo espera que discurra el tiempo hasta que le de cuenta, sabedor de que el que lo alcance es algo inevitable. Y esto me resulta angustioso, porque me niego a aceptar que realmente exista la posibilidad de que no seamos capaces de dirigir nuestro futuro, de tomar decisiones, acertadas o equivocadas, pero decisiones al fin y al cabo. En definitiva, de ser libres. Supongo que como todo la cuestión no es blanco o negro. Supongo, o al menos pretendo creer, que es un poco de los dos, una especie de equilibrio entre el chin y el chan.

Me niego a pensar que no soy más que un actor con papel adjudicado e invariable trabajando para el teatro del Destino…


(El destino tiene una curiosa forma de envolverte y asomarse por sorpresa)

lunes, 12 de febrero de 2007

sobre la inseguridad y las armaduras


Los días pasan sin más, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo… y yo sigo paralizado, sentado, mirando al infinito, dejando pasar estos hermosos segundos, pero… ¿qué he de hacer? Aún no lo he descubierto.

Me paro a pensar hacia donde debo dirigirme, o simplemente si es correcto el camino elegido; estoy confuso, indeciso, y a veces me entristezco al pensar que estoy aquí, en la vida, para nada; que tan sólo soy una minúscula persona cuya existencia pasa desapercibida, que por muy rápido que se mueva nadie la verá, cuya ausencia no alteraría mínimamente el devenir de las cosas.

Cada vez la gente se mueve más a su antojo, sin pensar en los demás, y eso me abruma, parecemos máquinas, siguiendo una línea, sin pausa, dejando atrás cosas muy bellas; cosas que deseamos tener pero que por la prisa no vemos, personas que pudieron ser importantes pero que por falta de tiempo o, mejor dicho por falta de motivación (y a veces por miedo), no incluimos en nuestras vidas.

Yo soy una de estas personas, indecisa, desconfiada, que necesita tener una garantía de las cosas, que necesita saber que no la van a hacer daño...

Pero eso es imposible, ya lo sé; dicen que de los errores se aprende y que cuanto más palos te da la vida mas fuerte te haces… Pues he de decir que soy frágil, muy frágil, y que siempre llevo una coraza en el corazón, sin expresar mis sentimientos, sin dejar que entren fácilmente… sin mostrarme tal y como soy. Me hago el duro, el que no sufre, el que no se enamora... pero tan sólo es un disfraz de lo que nunca seré.

Cuántas veces he intentado cambiar… pero es difícil, muy difícil; sé que hay que vivir la vida sin esperar nada a cambio. Quizás sea demasiado exigente, quizás el miedo me abrume no dejándome ver unos pocos pasos más allá de mi inseguridad, quizás sólo necesite un empujoncito… A fin de cuentas las cosas son lo que nosotros hacemos de ellas, y no al revés. Lo intentaré, intentaré disfrutar de la vida con ilusión, con confianza, y sobre todo con esperanza, con la esperanza de que conseguiré ser algo más para la vida y, sobre todo, algo mas para mí…


para escuchar a todas horas...

  • ... "28.000 puñaladas", Marea
  • ... "Absolute Garbage", Garbage
  • ... "American idiot", Green Day
  • ... "Animales", Pereza
  • ... "Are you listening?", Dolores O'riordan
  • ... "Asuntos pendientes", La fuga
  • ... "Back to black", Amy Winehouse
  • ... "Best of", The Corrs
  • ... "By the way", Red Hot Chili Peppers
  • ... "Cientocero", Supersubmarina
  • ... "Ciudades de paso", Mikel Erentxun
  • ... "Comalies", Lacuna Coil
  • ... "Corinne Bailey Rae", Corinne Bailey Rae
  • ... "Dead letters", The Rasmus
  • ... "Dile al sol", La Oreja de Van Gogh
  • ... "Ella baila sola", Ella baila sola
  • ... "Fallen", Evanescence
  • ... "Flyleaf", Flyleaf
  • ... "Four on the floor", Juliette and The licks
  • ... "Free way", Poet in process
  • ... "Grandes éxitos y fracasos", Extremoduro
  • ... "How to save a life", The fray
  • ... "I love your glasses", Russian red
  • ... "I was dead for 7 weaks in the city of Angels", Dover
  • ... "In time: the best of", R.E.M.
  • ... "Jagged little pill", Alanis Morissette
  • ... "La leyenda de un artista", Antonio Flores
  • ... "Laut gedacht", Silbermond
  • ... "Lest we forget the best of MM", Marilyn Manson
  • ... "Little voice”, Sara Bareilles
  • ... "Long gone before daylight", The Cardigans
  • ... "Marlango", Marlango
  • ... "Midnight boom", The Kills
  • ... "Once more with feeling", Placebo
  • ... "One cell in the sea", A fine frenzy
  • ... "Origin of symmetry", Muse
  • ... "Puzzle shapes", Boat beam
  • ... "Retrovision", M-Clan
  • ... "Riot", Paramore
  • ... "Stars - The Best of 1992 - 2002", The Cranberries
  • ... "Stereotyped", Ueickap
  • ... "Swoon", Silversun pickups
  • ... "The best of", Blur
  • ... "The healing of harms", Fireflight
  • ... "The hush", Texas
  • ... "The silent force", Within Temptation
  • ... "These streets", Paolo Nutini
  • ... "Three cheers for sweet revenge", My chemical romance
  • ... "Vivo para contarlo", Fito
  • ... "¿Grandes éxitos?", Jarabe de palo

para leer en cualquier parte...

  • ... "2666", Roberto Bolaño
  • ... "A sangre fría", Truman Capote
  • ... "Baudolino", Umberto Eco
  • ... "Cien años de soledad", Gabriel García Márquez
  • ... "Como agua para chocolate", Laura Esquivel
  • ... "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", Haruki Murakami
  • ... "David Copperfiel", Charles Dickens
  • ... "Desde mi cielo", Alice Sebold
  • ... "Dónde el corazón te lleve", Susanna Tamaro
  • ... "El alquimista", Paulo Coelho
  • ... "El anatomista", Federico Andahazi
  • ... "El corazón helado", Almudena Grandes
  • ... "El cuento número trece", Diane Setterfield
  • ... "El curioso incidente del perro a medianoche", Mark Haddon
  • ... "El diario de Ana Frank", Anne Frank
  • ... "El frio modifica la trayectoria de los peces", Pierre Szalowski
  • ... "El libro de las ilusiones", Paul Auster
  • ... "El mirlo de la esperanza", Freda Warrington
  • ... "El mundo de Sofía", Jostein Gaarder
  • ... "El médico", Noah Gordon
  • ... "El niño con el pijama de rayas", John Boyne
  • ... "El nombre de la rosa", Umberto Eco
  • ... "El nombre del viento", Patrick Rothfuss
  • ... "El ocho", Katherine Neville
  • ... "El oráculo de la luna", Frederic Lenoir
  • ... "El palacio de la luna", Paul Auster
  • ... "El perfume", Patrick Suskind
  • ... "El péndulo de Foucault", Umberto Eco
  • ... "El retrato de Dorian Gray", Oscar Wilde
  • ... "El sanador de caballos", Gonzalo Giner
  • ... "En busca del unicornio", Juan Eslava Galán
  • ... "Ensayo sobre la ceguera", José Saramago
  • ... "Historia del tiempo", Stephen Hawking
  • ... "Kafka en la orilla", Haruki Murakami
  • ... "La biblia de barro", Julia Navarro
  • ... "La carretera", Cormac McCarthy
  • ... "La casa de Dios", Samuel Shem
  • ... "La casa de los espíritus", Isabel Allende
  • ... "La catedral del mar", Ildefonso Falcones
  • ... "La dama de blanco", Wilkie Collins
  • ... "La historiadora", Elizabeth Kostova
  • ... "La insoportable levedad del ser", Milan Kundera
  • ... "La isla del día de antes", Umberto Eco
  • ... "La ladrona de libros", Markus Zusak
  • ... "La mecánica del corazón", Mathias Malzieu
  • ... "La montaña mágica", Thomas Mann
  • ... "La princesa de hielo", Camilla Läckberg
  • ... "La soledad de Charles Dickens", Dan Simmons
  • ... "La soledad de los números primos", Paolo Giordano
  • ... "La sombra del viento", Carlos Ruiz Zafón
  • ... "La sonrisa etrusca", José Luis Sampedro
  • ... "Las cenizas de Ángela", Frank McCourt
  • ... "Leslat el vampiro", Anne Rice
  • ... "Los aires difíciles", Almudena Grandes
  • ... "Los pilares de la Tierra”, Ken Follet
  • ... "Los renglones torcidos de Dios", Torcuato Luca de Tena
  • ... "Martes con mi viejo profesor", Mitch Albom
  • ... "Melmoth el errabundo", Charles Robert Maturin
  • ... "Melocotones helados", Espido Freire
  • ... "Milenium", Stieg Larsson
  • ... "No digas que fue un sueño", Terenci Moix
  • ... "Plenilunio", Antonio Muñoz Molina
  • ... "The host", Stephen Meyer
  • ... "Tokio blues (Norwegian wood)", Haruki Murakami
  • ... "Un mundo feliz", Aldous Huxley
  • ... "Una breve historia de casi todo", Bill Bryson

para viajar desde el sofá...

  • ... “21 gramos”
  • ... “300”
  • ... “A ciegas”
  • ... “Abre los ojos”
  • ... “Al cruzar el límite”
  • ... “Alicia en el país de las maravillas”
  • ... “Amelie”
  • ... “American beauty”
  • ... “American history X”
  • ... “Big fish”
  • ... “Báilame el agua”
  • ... “Contact”
  • ... “Copying Beethoven”
  • ... “Cuestión de honor”
  • ... “Déjame entrar”
  • ... “El cielo sobre Berlín”
  • ... “El club de la lucha”
  • ... “El club de los poetas muertos”
  • ... “El curioso caso de Benjamin Button”
  • ... “El fin de la inocencia”
  • ... “El inolvidable Simon Birch”
  • ... “El intercambio”
  • ... “El laberinto del fauno”
  • ... “El milagro de P Tinto”
  • ... “El perfume: historia de un asesino”
  • ... “El secreto de sus ojos”
  • ... “El show de Truman”
  • ... “El silencio de los corderos”
  • ... “Entrevista con el vampiro”
  • ... “Forrest Gump”
  • ... “Inocencia interrumpida”
  • ... “Instinto”
  • ... “Juana de Arco”
  • ... “La duda”
  • ... “La escafandra y la mariposa”
  • ... “La lengua de las mariposas”
  • ... “La lista de Schindler”
  • ... “La naranja mecánica”
  • ... “La novia cadáver”
  • ... “La sonrisa de Mona Lisa”
  • ... “La vida de David Gale”
  • ... “La vida secreta de las palabras”
  • ... “La última noche”
  • ... “Las 13 rosas”
  • ... “Las horas”
  • ... “Las reglas de la vida”
  • ... “Los crímenes de Oxford”
  • ... “Los otros”
  • ... “Lost in traslation”
  • ... “Man on the moon”
  • ... “Mar adentro”
  • ... “Mataharis”
  • ... “Matrix (I, II y III)”
  • ... “Mi vida sin mí”
  • ... “Monster house”
  • ... “Mystic River”
  • ... “Más allá de los sueños”
  • ... “Nadie conoce a nadie”
  • ... “Noviembre”
  • ... “Obaba”
  • ... “Olvídate de mí”
  • ... “Paris, Texas”
  • ... “Pesadilla antes de Navidad”
  • ... “Philadelphia”
  • ... “Soldados de Salamina”
  • ... “Sweeney Todd”
  • ... “Taxi driver”
  • ... “Tesis”
  • ... “The Majestic”
  • ... “The reader”
  • ... “Una mente maravillosa”
  • ... “Utopía”
  • ... “V de Vendetta”